Una película capaz de hacerte llorar: “Corazón gigante” (2015), Dagur Kári

Tal vez no derramamos ninguna lágrima al ver “Corazón gigante” pero eso se debió únicamente a que estábamos en el cine y somos muy vergonzosos, porque si nos llega a coger un viernes noche bajo la manta… Ay.

Se trata de una película extremadamente cálida (a pesar de ser de origen islandés), sencilla, sentimental y que toca la fibra al más templado. Una historia de “chico conoce chica” pero que huye de cualquier tópico conocido, logrando dejar huella y consiguiendo así nuestro “pin” de recomendación.

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El protagonista de “Corazón gigante”, Fúsi, es un hombre solitario y tímido que todavía vive con su madre. Fúsi, es enorme (perdón por el eufemismo), y ya pasa de los cuarenta años. Además, debido a su naturaleza más bien “paradita” y a sus particulares aficiones, nunca ha tenido pareja. Y precisamente ese es el punto sobre el que incide la película: la aparición de Sjöfn, una simpática chica, hará que Fúsi comience a salir de su burbuja.

Lo maravilloso de “Corazón gigante” es que no solo aborda el tema del primer amor y el “pagafantismo” desde una perspectiva sobradamente original, sino que se adentra en otros temas cruciales en el desarrollo vital de cualquier persona. Estos son, entre muchos otros, el valor para aceptar nuevos retos, la superación de crisis emocionales, los prejuicios sociales o el abandono de la “zona de confort”. Así, la complicada historia de amor de Fúsi y Sjöfn se ve envuelta por un conjunto de tramas que funcionan como obstáculos del argumento principal, los cuales frenan y condicionan los progresos de ambos protagonistas.

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Poco a poco, el gran Fúsi va despertando, y enfrenta su triste situación, superando para ello las diferentes pruebas a las que Sjöfn le somete. Parece ser que el amor no entiende de edades ni de tamaños. Muchas veces, tanto la necesidad de afecto como la falta de una comprensión sincera son capaces de poner en marcha corazones tan grandes como el de Fúsi.

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El final, aún lejos de estar edulcorado, posee una gran sensibilidad, desgranando en apenas unos pocos segundos la tremenda bondad del protagonista, quien maduró demasiado tarde y a la vez demasiado pronto para enfrentar un amor improvisado para el que no estaba preparado.

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