Una película que conciencie sobre el medio ambiente: “Blackfish” (2013), Gabriela Cowperthwaite

Casualidades de la vida después de ver “De óxido y hueso” dimos, gracias a una estupenda recomendación, con este fantástico documental, en el que las orcas tienen un poco más de protagonismo que en la cinta de Jacques Audiard. Mientras que en “De óxido y hueso” el personaje de Marion Cotillard, tenía suerte, ya que aparte de seguir con vida era un simple personaje, es decir ficticio, los protagonistas de “Blackfish” forman parte de una realidad aterradora.

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Antes de nada, apuntar que “Blackfish” es uno de los mejores documentales que hemos visto recientemente por lo que es altamente recomendable, seas o no un amante de los animales y el medio ambiente. Sin ninguna pretensión de concienciación ni “adoctrinamiento eco” la película aborda la situación de las orcas en cautividad, concretamente la de aquellas que se ven obligadas a participar en ridículos espectáculos en parques acuáticos. El documental toma como punto de partida, más que la injusta situación de los animales, los ataques mortales de orcas a humanos ocurridos precisamente en estos parques acuáticos. Curiosamente, son estos ataques los que justifican los motivos para dar a conocer el horror que las orcas viven en cautividad, ya que como bien explica la directora, su decisión para ponerse manos a la obra con el proyecto fue la muerte de la entrenadora estadounidense Dawn Brancheau a principios de 2010.

Así, los ataques de orcas a personas ocurridos en parques acuáticos son el hilo conductor del documental, en el que diversos cuidadores y adiestradores ofrecen sus razones tanto como para encontrar un sentido al comportamiento violento de las orcas en cautividad, como para acercarse a la naturaleza necesariamente libre del animal. En ese sentido, se agradece la moderación en la inclusión de una perspectiva más científica, ya que con excepción de unos pocos testimonios, el grueso de los hechos de “Blackfish” se cuenta de boca de aquellas personas que convivieron con orcas en parques acuáticos, es decir, cuidadores, adiestradores, testigos oculares y hasta cazadores furtivos.

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A través de entrevistas y abundante material de archivo se pone el foco no solo en la problemática general de las orcas en cautividad y su relación con los humanos, sino en el caso particular de la orca “Tilikum”, verdadera protagonista del documental. Como espectadores, contemplamos a este animal con una mezcla de puro terror y compasión: es  el tiburón de Spielberg combinado con la orca Willy. De todas maneras, a pesar de estar detrás de tres muertes, “Tilikum” es un animal completamente humanizado, con el que es imposible no empatizar, y más a la sazón de hechos irrefutables como que las orcas en cautividad reducen su esperanza de vida a más de la mitad, puesto que son animales acostumbrados a nadar más de 150 kilómetros diarios (visualizadlos por favor ahora, en una de estas piscinas).

Blackfish+Dogwoof+Documentary+(10)

Tras el ver el documental cabe preguntarse, ¿qué habría pasado si las orcas cautivas no hubieran iniciado su particular y sangrienta revolución? ¿Continuarían los espectáculos? Los delfines por ejemplo, sufren una situación muy parecida a la de las orcas, pero como aparentemente no son peligrosos su cautiverio no tiene pinta de finalizar.

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