Una película en la que salgan animales de granja: “El país de las maravillas” (2014), Alice Rohrwacher

“El país de las maravillas” se centra en contar el declive de una excéntrica familia italiana que  malvive en el campo. El padre de familia, de planteamientos anticapitalistas, actúa como un tirano que obliga a sus cuatro hijas y a su mujer a trabajar con él en la empresa familiar, dedicada a la producción artesanal de miel. Evidentemente, la situación es muy precaria para todos ellos, lo que (suponemos) comenzó como un intento de sobrevivir de una
forma autosuficiente y apartada del sistema, terminó degenerando en una convivencia casi tercermundista en una especie de “casa okupa” en medio del campo y con granja incluida (en “El país de las maravillas” aparte de panales de abejas, hay ovejas, cabras, caballos y hasta un camello).

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Es precisamente en ese momento de crisis familiar y económica donde arranca la película, como una especie de fábula sobre la apagada vida rural de hoy en día. De hecho, la película refleja la cara más oscura de la sociedad pueblerina italiana: machista, autoritaria, prácticamente analfabeta, mísera, reprimida… Aspectos que bien podrían encajar en el cine de Kusturica o en la recientemente visionada “Léolo”. A primera vista, juntar “granja”, “familia” y “reality” puede resultar un tanto extraño, pero debajo de los conflictos a veces irreverentes que plantea la película hay todo un debate entre tradición y modernidad, entre educar a tus hijos según aquella forma de vida que uno cree que es la correcta o bien dejarles libertad para que ellos decidan.

El gran acierto de la película desde luego es el constante seguimiento de la primogénita de la familia: Gelsomina. La cámara se pega a ella y la sigue en todo momento, a través de su rostro vemos cómo le afecta todo lo que va sucediendo. Gelsomina es interpretada por la joven actriz Maria Alexandra Lungu, sin duda un gran descubrimiento de Alice Rohrwacher.

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En general, nos hemos llevado una grata sorpresa con “El país de las maravillas”. Y es que a pesar de que la película había ganado el Premio del Jurado en algún que otro festival, la sinopsis y nuestra olvidable experiencia con “Reality” (Matteo Garrone, 2012) nos hicieron desconfiar.  Sin embargo, aunque el “País de las Maravillas” y “Reality” comparten rasgos sorprendentemente parecidos (factura italiana, misma época, misma temática en torno al fenómeno televisivo del reality, ambas ganadoras del Gran Premio del Jurado de Cannes), el producto final no puede ser más diferente. Eso sí, merece la pena mencionar la fijación que parece tener el cine italiano contemporáneo (espejo de la sociedad italiana) con el producto televisivo patrio, el cual se asocia con demasiada facilidad con un extenso páramo cultural cuando no directamente con el analfabetismo.

elpais de las marav

Quizás, la única pega que podríamos ponerle a “El país de las maravillas” es el final, ya que el film arranca muy alto y en los últimos minutos parece que se desinfla un poco, tal vez porque las escenas del reality, después de tanta expectativa, acaban decepcionando. 

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