Una película de Cannes 2015/16 (2): “Nuestra hermana pequeña” (2015), Hirokazu Koreeda

“Nuestra hermana pequeña” es una película con un gran potencial y con algunas escenas brillantes, pero que por desgracia se pierden en una estructura confusa en la que los conflictos verdaderamente interesantes se diluyen en la coralidad de la narración.

En el film Koreeda confirma cuáles son los temas que verdaderamente le interesan: las relaciones familiares y el papel del cuidador, este último, un pilar interesantísimo sobre el que se gira a lo largo de toda la película. En “Nuestra hermana pequeña”, tres hermanas ya adultas pero que siguen viviendo juntas, descubren que su difunto padre, del que estaban distanciadas desde hace años, tenía otra hija, convertida ahora en su hermana pequeña. Así, las tres hermanas acogen a la niña, que pronto se integrará en su nueva familia. Es curioso observar como la figura del “cuidador” que tanto gusta a Koreeda (“Like father, like son” o “Nadie sabe”), se multiplica poderosamente en “Nuestra hermana pequeña”: la hermana mayor es enfermera de cuidados paliativos y cuidó de sus hermanas pequeñas, la hermana más pequeña cuidó del padre hasta su muerte, las tres hermanas en su conjunto cuidan de su nueva hermana… Podríamos seguir así hasta encontrar docenas de ejemplos.

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Todos los personajes de “Nuestra hermana pequeña” (hasta los más secundarios) tienen conflictos internos potentes, producto de un muy buen trabajo de desarrollo de guión y de construcción de personajes. Por eso mismo, nos termina dando la sensación de que hay demasiadas tramas secundarias, y a pesar de la perfecta definición de los personajes, Koreeda a veces prefiere centrarse en tramas demasiado prescindibles, evitando entrar en mayores conflictos con el abordaje de temas a primera vista más importantes. Tal vez esto tenga que ver con la forma de ser de la sociedad japonesa, donde los sentimientos y las emociones están mucho más encorsetados, pero aún con todo, muchas veces a uno le entra la sensación de que “Nuestra hermana pequeña” supone el punto de partida perfecto para una teleserie sensiblera. Es como si Koreeda estuviera presentándonos a unos personajes con los vamos a pasar más tiempo del que llegamos a pasar realmente, tal y como sucedería en una serie de televisión.

Aparte de esta dispersión en la historia, la película tiene otras pegas. El inicio se hace demasiado largo y un poco inverosímil, uno no llega a creerse del todo que las tres hermanas le ofrezcan a la pequeña vivir con ellas. Es complicado encontrar una justificación inicial que no sea compleja, que se dé en un solo paso y que además sea verosímil. Por ejemplo, igual habría sido más sencillo dejar caer que la madrastra, ahora viuda, no quiere a la niña con ella. Habría bastado con una breve escena en la que la hermana mayor hablase con la madrastra y se diese cuenta de que no quiere cuidar de la niña.

Nuestra hermana pequeña

Otro aspecto cuestionable de “Nuestra hermana pequeña” son todos esos momentos excesivamente optimistas y acaramelados, a los cuales Koreeda echa mano más a menudo de lo realmente necesario, renunciando así a ciertos toques de drama que creemos le podrían haber venido muy bien a la historia. Es complicado hacer una película que equilibre los momentos dulces con los más amargos con un mensaje positivo de trasfondo. Y es que la felicidad no suele despertar demasiado interés en el cine: el espectador siempre quiere drama. Al sobrecargar la película de momentos “ñoños”, éstos pierden fuerza cuando realmente son necesarios.

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A la salida del cine nos dimos cuenta que los que más nos interesó de esta película es todo aquello que nos recuerda, ligeramente, a “Nadie sabe”, pues en cierta forma “Nuestra hermana pequeña” bien podría ser una segunda parte excesivamente edulcorada de la gran película de Koreeda. Lo más curioso del asunto es que ninguna de las dos historias sale de Koreeda: “Nadie sabe” está basada en un hecho real y “Nuestra hermana pequeña” en un manga. De todas formas, y aunque se trate solo de una opinión anecdótica y muy personal, el personaje de la hermana mayor de “Nuestra hermana pequeña” parece haber pasado por una situación parecida a la del primogénito de “Nadie sabe” (aunque desde luego, no tan extrema).

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