Una película con un color en su título: “Matrimonio de Conveniencia” (1990), Peter Weir

De acuerdo, “Matrimonio de conveniencia” no contiene ningún color en su título, pero hay que decir que su título original, “Green Card”, sí. Esta pequeña treta nos sirve para adentrarnos un poco en el polémico debate sobre si hay que traducir o no los títulos de las películas. La traducción al castellano de los títulos de las películas extranjeras es una práctica bastante habitual que se realiza con más o menos acierto. Sin entrar a discutir si la traducción es necesaria o no, hay que indicar que la mayoría de las traducciones y adaptaciones de los títulos son correctas más allá del sentido etimológico:  el título de una película es un elemento mucho más importante de lo que algunos creen, por lo que el título traducido preserva aquellos aspectos que el título original condensa, como por ejemplo el género o el tono del film.

Sin embargo, otras traducciones son auténticas aberraciones, producto ya no solo de una época que reivindicaba el castellano por encima de cualquier otro idioma, sino simplemente de un trabajo de adaptación basto y descuidado. Es el caso por ejemplo de “Afterhours” de Martin Scorsese, traducida en España como “¡Jo, qué noche!”, un título ridículo incluso para la película más ligera e irreverente del director neoyorkino.

jo que noche

El caso de “Matrimonio de conveniencia”-”Green Card” es también peculiar. No es una traducción sino una adaptación (la traducción sería “Tarjeta Verde”, un título horrible). El problema viene porque al adaptar este título se pierden algunos matices cuanto menos curiosos, matices eso sí, que tienen sentido únicamente en Estados Unidos. La “green card” es la tarjeta de residencia que permite a estudiantes o a trabajadores extranjeros residir en Estados Unidos más allá del período inicial establecido en sus visados. Como intuiréis, están bastante demandadas y no se conceden a cualquiera, por lo que son muy difíciles de conseguir. Igualmente el “green” hace referencia también a la pasión que el personaje de Andie MacDowell siente por la jardinería. El título en inglés nos remite más a los problemas personales de cada personaje, mientras que su adaptación española hace referencia a esa convivencia forzosa a la que tienen que hacer frente los protagonistas.

En cualquier caso, y para que quede claro, estamos de acuerdo con el título “Matrimonio de conveniencia”, una buena y necesaria adaptación que preserva los encantos de esta comedia romántica.

Matrimonio de conveniencia

La película cuenta la relación forzada entre Bronte (Andie MacDowell), una joven y tímida neoyorkina amante de la jardinería y Georges (Gérard Depardieu), un problemático y despreocupado francés que trata de obtener la residencia estadounidense. Ambos personajes deben convivir unos días como un falso matrimonio, para así conocerse y burlar los intentos del departamento de inmigración estadounidense por descubrir su engaño. Y es que como el título de la película indica, Bronte y Georges son un “matrimonio de conveniencia”, realizado únicamente por los intereses de cada uno (Georges quiere la nacionalidad estadounidense y Bronte poder vivir en un apartamento adecuado a su naturaleza amante de la jardinería).

Matrimonio de conveniencia (2)

En general, “Matrimonio de conveniencia” está a la altura de lo que promete, aunque sin llegar a destacar excesivamente. El guión hila fino y hace que todo funcione correctamente. Es fácil situar los puntos de giro y comprender los cambios de los personajes, con unas motivaciones más que creíbles. Se trata de una comedia romántica al uso, que ofrece en su justa medida gags recurrentes basados en la premisa de “ignorantes y enterados”: Bronte tratará de ocultar su matrimonio con Georges a sus conocidos dando pie a algunas escenas realmente memorables. Por otro lado, el personaje de Gérard Depardieu responde a un estereotipo que oscila entre el bruto y el simpático despistado, algo que funciona igualmente bien, chocando de forma efectiva con el carácter cerrado de Bronte.

Ya terminando, “Matrimonio de conveniencia” es una comedia romántica muy bien escrita, original, pero sin salirse de los márgenes que impone el género. Altamente entretenida. Una buena recomendación apta para todos los públicos.

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