La violencia en el cine postmoderno de autor: lo explícito frente a lo sugerido. Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino y “Elephant” (2003) de Gus Van Sant.

Carlota Dans

A la hora de reflexionar sobre la violencia en el cine de autor, nos encontramos esencialmente ante dos opciones cinematográficas clave. Por un lado, están aquéllos directores que se decantan por la cruda mostración de la violencia, y por otro lado, están aquéllos que rechazan lo explícito para tomar el camino más discreto de lo sugerido.

Para profundizar un poco más en estos dos caminos, vamos a tomar a dos cineastas y dos de sus obras más emblemáticas, ambas ganadoras de la Palma de Oro en Cannes: “Pulp fiction” (1994) de Quentin Tarantino y “Elephant” (2003) de Gus Van Sant. De esta forma, podremos analizar y comparar cómo dos cineastas muy diferentes tratan el tema de la violencia, ofreciendo su propia visión y tratamiento formal, demostrando su autoría.

elephant-cropped

Además de la temática violenta y el éxito cosechado en Cannes, estas dos películas tienen otros rasgos comunes: la fragmentación del discurso, tan característica del cine postmoderno, que produce una constante desubicación temporal y espacial que sólo se resuelve hacia el final de la película; la multiplicidad de puntos de vista, que ofrece un relato poblado de personajes; la violencia tratada desde la cotidianidad, produciendo diferentes efectos en cada uno de los cineastas; y, sobre todo, el distanciamiento.

Pulp Fiction” (1994), Quentin Tarantino:

La película comienza de forma directa, dejándonos claro lo que podemos esperar del visionado: “Pulp: novela que se acostumbraba a publicar por partes en un periódico, con sucesos y coincidencias muy dramáticos, sorprendentes e inverosímiles”. Como bien indica al comienzo Tarantino, el discurso de la película se construirá a base de diferentes situaciones desordenadas que, agrupadas en episodios, ofrecerán al llegar a su final una visión global de los acontecimientos. Podemos considerar “Pulp fiction” una obra que, debido a su ruptura de la linealidad narrativa, a su recuperación de los géneros y a sus múltiples referencias al cine y a la cultura popular, representa con claridad las características del cine postmoderno. Es preciso mencionar a Sergio Leone, director de spaguetti western, como una de las principales influencias de Tarantino, de cuyo estilo tomó su característica contraposición entre momentos cargados de tensión y violencia frente a escenas relajadas. En “Pulp fiction” no sólo se lleva a cabo una mostración excesiva de violencia, sino que también se moviliza una reflexión sobre la cotidianidad de la muerte y sobre el azar de las circunstancias. De la misma forma que sucede en “Elephant”, los personajes se encuentran en el lugar equivocado en el momento más inadecuado posible, enfrentándose a las violentas circunstancias que el azar tiene preparado para ellos. Pero la violencia no sólo se encuentra en las imágenes, crudas y directas, sino también en unos ágiles diálogos, que son tan naturales y cotidianos como explícitos e impactantes.

pulp_fiction1840

Vamos a analizar más pormenorizadamente una secuencia de la película en la que podemos observar con claridad todas estas características del cine de Tarantino. La secuencia corresponde a un momento hacia la mitad de la película, en el que Mia Wallace sufre una sobredosis tras una cena con Vincent Vega, y éste la lleva a casa de su camello, donde deben ponerle una inyección de adrenalina. En la secuencia previa vemos cómo, mientras Vincent está en el baño, Mia sufre la sobredosis, con un pequeño zoom hacia su rostro, que se detiene unos segundos mostrándonos su estado, mientras la música diegética va bajando de volumen hasta desaparecer. En la siguiente secuencia, Vincent sale del baño y se encuentra a Mia con el rostro cubierto de sangre y vómito y los ojos entrecerrados, lo que Tarantino nos muestra con un único plano de la cara de Mia tendida en el suelo. El resto de la secuencia se vuelve mucho más ágil en cuanto al montaje y los diálogos, destacando por la violencia verbal y la creciente tensión entre los personajes, tratado todo ello desde una perspectiva humorística. Vincent llega a casa de su camello, donde se suceden las discusiones entre ambos, y entre su camello y su mujer, mientras otra mujer observa la escena impasible, creando una situación tensa e hilarante, que escapa a la lógica. Pierden el tiempo discutiendo sobre no perder el tiempo, mientras la acción se sume en una atmósfera de gritos, confusión y comedia. Finalmente se disponen a ponerle la inyección. Un plano del rostro de Mia. Un plano de la aguja. Y finalmente Vincent clava la aguja en el corazón de Mia, que coge aire bruscamente y se levanta de golpe, con la aguja todavía clavada en el pecho y en claro estado de shock. Una escena violenta, explícita y con unos diálogos directos, en la línea de Tarantino.

Elephant” (2003), Gus Van Sant:

Esta película toma como base la masacre sucedida en el instituto Columbine para construir un discurso fílmico inquietante, que constituye uno de los mejores ejemplos de cine de autor en la postmodernidad. La esencia formal y narrativa de esta película gira en torno a la cotidianidad y el distanciamiento. Asistimos a la narración de una violenta tragedia, desde la más pura cotidianidad, llevando al extremo el distanciamiento emocional del cine de Bresson. La narración está contenida, las acciones parecen pausadas, el drama se paraliza mediante planos de larga duración y eternos travellings que siguen a los personajes en su vagar por los pasillos del instituto. Gus Van Sant mantiene al espectador alejado de la historia, a través, no sólo de la distancia que provocan los planos amplios y el constante movimiento, sino también mediante un alejamiento de las convenciones del relato clásico a las que el espectador está acostumbrado. De esta manera, Gus Van Sant consigue un distanciamiento que no deja de impactarnos, pues, a pesar de suavizar el drama hasta las últimas consecuencias, seguimos encontrándonos ante una representación del horror. Un horror que tiene lugar en la cotidianidad de unos pasillos que son recorridos a diario, soportando el peso de los temores más rutinarios, que no se esperan tal masacre, inmersos en el paso del tiempo.

La película se construye sobre dos ejes: por un lado la fragmentación temporal, ocasionada por la pluralidad de puntos de vista que provoca saltos temporales y por lo tanto desubicación en este sentido, y por otro lado la incesante búsqueda de la unidad espacial, hallada finalmente en los largos pasillos que recorren los personajes. Es al final de la película, con la llegada de la violencia, cuando tiempo y espacio convergen, dando lugar a cierta linealidad, que sigue sin parecer la propia de un relato convencional. Paradójicamente, la muerte acaba con el caos y la desubicación espacio-temporal. El espectador ya no se siente perdido, sino que más bien ya no sabe qué sentir. Pero la muerte, aunque parece suavizar en cierta forma la experimentación narrativa de la película, no acaba con la experimentación formal de Gus Van Sant, sino que la lleva al extremo, como vemos en la última secuencia del film.

elephant_8

Esta secuencia consiste en un plano secuencia de tres minutos de duración. Vemos cómo dos de los alumnos corren para esconderse de los asesinos en el congelador de la cocina del instituto. Aparece uno de los asesinos que parece que va a seguirlos, pero se dirige hacia otro lado, sentándose en una de las mesas del comedor. La atmósfera es silenciosa, sólo oímos el sonido ambiente de pájaros, que parecen evocar una extraña sensación de tranquilidad. Aparece el segundo asesino, intercambian un par de frases y el primero le dispara de forma repentina. Se acerca al cadáver y oye un ruido, que parece venir del congelador, donde se escoden los dos alumnos del inicio de la secuencia. Sigue el sonido, y llega hasta el congelador, donde, al lado de la carne muerta que cuelga, se encuentran los dos alumnos que van a ser asesinados. La cámara se mueve, dejándonos ver solamente al asesino apuntando hacia fuera de campo. Mientras decide a quien matar primero con una canción infantil, la cámara se va alejando muy despacio, distanciando al espectador de la acción misma, hasta llegar al final de la canción. Pim pam pum fuera. No vemos a las víctimas, no vemos la sangre, ni siquiera oímos el disparo. Pero sabemos que algo sucede. Es el máximo distanciamiento, la cámara se aleja lentamente, y la película acaba antes de mostrarnos el asesinato, que queda en suspenso.

Conclusión

Frente a lo explícito en Tarantino, lo omitido en Van Sant. Frente a los diálogos excesivamente violentos de Tarantino, Gus Van Sant se decanta por la ausencia del diálogo, que es substituido por el poder de la imagen y del movimiento, que nos arrastra con él. Frente a los gritos en la secuencia de Tarantino, el asfixiante silencio en la secuencia de Gus Van Sant. La ruptura de la linealidad narrativa produce en Tarantino un añadido de tensión a los hechos contados, mientras que en Van Sant la desubicación temporal nos arrastra a una atmósfera de confusión en la que nos sentimos tan perdidos como los adolescentes que vagan por los pasillos. Nos sentimos inseguros, pero no tememos la masacre. Nos dejamos llevar por el movimiento sin más, sin pensar en la inexorable muerte que espera al final del camino. Mientras Tarantino nos muestra todo sin escrúpulos, Van Sant se detiene en el sugerir, alcanzando una distancia que resulta igualmente efectiva, produciendo incluso más impacto que la excesiva muestra.

Anuncios

6 comentarios sobre “La violencia en el cine postmoderno de autor: lo explícito frente a lo sugerido. Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino y “Elephant” (2003) de Gus Van Sant.

  1. Ambas son películas en las que la violencia está presente, pero en Pulp Fiction es un objeto de divertimento y en la otra ocuparía el tema central, el trasfondo. Una juega con ella, otra habla sobre ella, por eso no sé si son comparables en este sentido. Me ha resultado muy interesante el análisis de Elephant, la verdad. Porque reconozco que a mí, simplemente, me pareció un soberano peñazo. Y ojo, que me considero una persona con aguante. ¿Y a dónde leches iba el chico negro por los pasillos?

  2. Reconozco que este texto lo rescaté de un trabajo de universidad, que escribí hace unos tres años, así que no me acuerdo demasiado bien. Tienes razón en que la violencia no ocupa el mismo lugar en una película que en otra, por lo que es posible que la comparación esté un poco pillada por los pelos en ese sentido. Sin embargo, a mí lo que más me interesaba no era el tema de la violencia en el conjunto de la película, sino más bien la forma de filmarla en ciertas escenas concretas.

    Me alegra que te haya gustado el análisis de “Elephant”. Creo que es una película (como “Gerry” y otras de Gus Van Sant) que gana mucho con cada visionado y cuando te paras a analizarla más detenidamente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s