Los inicios del Modo de Representación Institucional: “The cheat” (1915), Cecil B. DeMille

Carlota Dans

Podemos considerar esta película de 1915 como una de las primeras muestras del Modo de Representación Institucional que comenzaba a gestarse por aquellos años, pues en ella observamos una puesta en escena y un montaje modernos que anticipan las características de dicho modelo. Contemporánea de “El nacimiento de una nación” de David W. Griffith, que es considerada la película que da lugar al nacimiento del montaje y del relato cinematográfico como lo conocemos hoy en día, “La marca del fuego” consigue el mismo efecto y ritmo dramático que la obra de Griffith en sólo una tercera parte de metraje. Nos situamos de esta forma en un momento crucial en la historia del cine, en el que empieza a consolidarse como forma narrativa autónoma, delimitando una serie de técnicas y significantes propios que le permitan significar por sí misma.

TheCheat

En primer lugar debemos mencionar que, además del inicio de una forma expresiva, se produce en esta época el inicio de un modo de producción y de industria que extiende su influencia a todo el panorama cinematográfico internacional y que llega hasta nuestros días: es el nacimiento del sistema de estrellas de Hollywood. Esto es lo primero que podemos observar en la película, pues en la primera imagen podemos leer “Fannie Ward in The Cheat”. El nombre de la actriz Fannie Ward aparece antes que el propio título de la película y con el mismo tamaño de letra, en una evidente muestra del starsystemincipiente en aquellos años. De la misma forma, se destacan también los nombres de los otros dos actores principales, en la pertinente presentación de personajes que da comienzo al film. Además de presentarnos sus nombres, se nos va introduciendo poco a poco en la historia, mostrando a los personajes acompañados de ciertas connotaciones: el amante aparece rodeado de oscuridad, el marido aparece más iluminado, y ella, que aparece sentada en una habitación, se levanta y se mueve, indicándonos que va a ser la que mueva la historia, se dirige hacia la cámara y se cierra el cuadro sobre ella, recalcando que ella va a ser el centro de la historia, y que ella es la estrella de la película.

La película representa a la perfección las tensiones existentes en la década entre el Modo de Representación Primitivo, que aún mantenía vigentes algunas de sus características, y el Modo de Representación Institucional, que empezaba a desarrollarse. De esta manera, encontramos en el filme una variedad estilística, mezcla de ambos modelos, que la dota de una gran riqueza analítica.

Con respecto a los últimos restos del cine primitivo, debemos destacar la puesta en escena de los actores, que actúan hacia el espectador, aunque eliminando las miradas directas a cámara y las referencias explícitas al espectador, evitando ante todo la ruptura de la ficción. Además de esto, debemos destacar la quietud de la cámara, que huye de los movimientos complejos, dejando lugar solamente a pequeños re encuadres.

The Cheat (1915) Sessue Hayakawa + Fanny Ward

A pesar de estos resquicios del cine de los años anteriores, la película posee una evidente modernidad en su puesta en forma, constituyendo un avance de las características que se desarrollarán en la plenitud del Modelo Institucional. Debemos destacar, en primer lugar, la transparencia del montaje, que permite la invisibilidad del proceso de enunciación, y que se lleva a cabo mediante el dominio absoluto del raccord. Cabe mencionar, como ejemplo de este montaje invisible, las múltiples llamadas telefónicas que tienen lugar en la película, y que se resuelven con un montaje alterno. Por otra parte, se hace notable ya la ilusión de un espacio habitable por parte del espectador, que se consigue mediante la eliminación de la frontalidad de la imagen (los ángulos se vuelven oblicuos) y mediante los pequeños re encuadres, que permiten que el espectador vea ante él un espacio que puede dominar, investigar, atravesar. Además de esto, destaca la aproximación del plano y la utilización de la viñeta artística, que permite centrar la acción, aproximándonos al objeto o personaje de interés y dotando a la historia de un refuerzo dramático. Podemos mencionar como ejemplo la escena del juicio, en dónde se combinan el primer plano y la viñeta artística para mostrar mejor las emociones en un momento de tensión como es el instante en el que el acusado debe decir por qué disparó.

Sin embargo, el mayor avance que presenta esta película no está tan relacionado con la puesta en escena, sino que tiene que ver con la historia y la narración, que presenta ya una estructura clásica, con su consecuente clausura narrativa. El relato está perfectamente estructurado y esto se remarca mediante el montaje, pues observamos tres fundidos a negro en el film que coinciden con cada cambio de acto. De esta forma tenemos un fundido a negro después de la presentación del conflicto, en torno al minuto 16; otro fundido a negro aparece en el minuto 31, coincidiendo con la mitad de la película y con el punto medio del segundo acto; y finalmente otro fundido a negro en el minuto 49, que nos introduce en el juicio que da resolución al conflicto. Con respecto a la clausura del film, podemos observar cómo se rechaza el final punitivo o apoteósico propio del cine primitivo, para acabar el relato con un final feliz, que será característico del cine de Hollywood durante los años posteriores.

TheCheat

Finalmente, debemos mencionar cómo algunos elementos de la puesta en escena y del montaje intervienen para mostrarnos la ideología latente en el film. Con respecto a la puesta en escena, destaca el uso de la iluminación, por ejemplo cuando ella roba el dinero de la fundación o en la escena del asesinato, que se vuelve oscura en una analogía con la moral de los personajes. Con respecto al montaje, destaca la utilización del montaje alterno, que contribuye a mostrar la doble moral que se despliega en la historia, contraponiendo las actitudes de los dos personajes principales. Esto lo vemos con claridad en el primer acto, pues observamos cómo él se esfuerza en el trabajo mientras ella disfruta de la vida social y pasa el rato con otro hombre. De esta forma, ella es presentada como un ser superficial y egoísta, anticipando la figura de la femme fatale que aparecerá en el cine negro de los años 40, mientras que su marido es generoso y comprensivo, llegando incluso a sacrificar su libertad por ella. Está temática será retomado en la década posterior por Hitchcock en su primera película sonora, “Blackmail”.

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