“Nymphomaniac: Volumen 2” (2013), Lars von Trier

Carlota Dans

La segunda parte de “Nymphomaniac” resulta bastante insulsa en comparación con la primera, dándonos la sensación de que tal vez Lars von Trier podría haber reducido el metraje, obteniendo una única película mucho más compacta.

nymphomaniac

Esta segunda parte deja apartada la trama amorosa para centrarse en cómo la ninfomanía afecta de forma terrible a la vida de Joe, llegando a abandonar a su hijo e intentando matar a Jerôme.

Resulta un tanto extraño el cambio de la Joe adolescente, interpretada por Stacy Martin, a la Joe adulta, interpretada por Charlotte Gainsbourg, actriz habitual en el cine de Lars von Trier. Este cambio, que se justifica con una elipsis de sólo tres años, se nos hace un tanto brusco, pues ya nos hemos acostumbrado al rostro y a la forma de interpretar de Stacy, sin tener en cuenta que ambas actrices no se parecen demasiado.

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Tras una serie de capítulos un tanto prescindibles, entre los que destacan únicamente el interpretado por Jamie Bell y la pequeña referencia a “Anticristo”, llegamos al punto previo a la película, que llevó a Joe a acabar tirada en un callejón. Un último encuentro con Jerôme, que únicamente parece sentir desprecio por Joe, nos transportan a aquél primer encuentro, recuperando aquellos dos números, 3 y 5 (superpuestos sobre las imágenes), para una segunda y última humillación.

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Así como la primera parte terminaba con una reflexión sobre el amor, esta segunda parte termina tratando la condición de ninfómana, justificando de nuevo la situación de Joe con una pequeña argumentación sobre el machismo imperante en la sociedad. Pues, ¿qué pasaría si un hombre hiciese el juego del tren? ¿Sería tan grave como que lo haga una mujer?

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Lars von Trier cierra de esta forma la historia, que termina con una Joe decidida a controlar sus impulsos, aunque para ello tenga que matar a su único amigo. Pues, al final, aquél que parecía ser su juez ideal por su naturaleza asexual, acaba intentando acostarse con ella, apoyando su anterior razonamiento y ofreciéndonos un final coherente que parece salvar una segunda parte un tanto accidentada.

“Pero si tú… te has acostado con un montón de hombres”

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