“Paradies: Glaube” (2012), Ulrich Seidl

Carlota Dans y Dídac Dalmases

En esta segunda parte, Seidl retoma el tema global de su trilogía “Paradies”: la necesidad del ser humano de ser amado. En este caso, la necesidad de amor lleva a Anna Maria a refugiarse en la religión, llegando incluso a enamorarse de la figura de Jesucristo.

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La película se inicia con una imagen impactante, que anticipa al espectador lo que se va a encontrar en el visionado de “Paradies: Glaube”. La protagonista se desviste y se da latigazos en la espalda, arrodillada frente a un crucifijo.

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En “Paradies: Glaube”, Seidl cuenta de nuevo la historia de una mujer que necesita ser amada, añadiendo en esta ocasión pinceladas de crítica social, además de pequeñas dosis de humor, que relajan el drama y proporcionan un adecuado contrapunto. La historia se pone en marcha cuando aparece el marido de la protagonista, un musulmán en silla de ruedas, que ya no puede proporcionarle el amor físico que ella necesita. El hecho de que éste sea musulmán acentúa el cambio de mentalidad en Anna Maria, así como su actual conflicto interno. Pues, aunque antes era capaz de convivir con alguien de otro credo, ahora la situación le resulta insoportable.

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Finalmente, llegamos a la escena para la que se nos va preparando durante toda la película. La confirmación sustituye en este caso a la sorpresa, dando unidad y coherencia dramática a la película. La obsesión religiosa de la protagonista llega a ser tal que ésta confunde el puro amor religioso con el deseo físico, en la escena culmen de la película. Esta escena, en la que vemos cómo Anna Maria se masturba con un crucifijo, resume de forma magistral todo el conflicto al que asistimos durante el visionado. Ante la imposibilidad de amor físico que supone la invalidez de su marido, Anna Maria recurre a la fe como consuelo último y a Jesucristo como amante suplente.

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De nuevo, Seidl domina a la perfección la doble moral de los personajes, que nos hace sentir compasión por ellos y odiarlos al mismo tiempo. Ni Anna Maria ni su marido son tan buenos como parece en un principio. A lo largo de la película, su verdadera personalidad va revelándose poco a poco, haciendo visibles sus conflictos más inconfesables.

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